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A unque en la sociedad actual y en nuestras ciudades se conocen pocos pastores, algunos de los inmigran-tes han tenido la experiencia de niños de cuidar animales en los ranchos. Estas personas podrían contar cómo reco-nocían a cada animal y cómo lo animales los obedecían y se-guían.

Para la reflexión

¿En qué momentos he escuchado la voz del Buen Pastor, invi-tándome y desafiándome a seguir sus huellas de amor sacrifica-do y de servicio? ¿En qué maneras he sentido la presencia del Buen Pastor en mi vida, guiándome y ofreciéndome la abundan-cia de su vida?

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